Las cláusulas suelo, una cuestión geográfica

Desde que en 2013 el Tribunal Supremo sentenciara que las cláusulas suelo que los bancos imponían en sus contratos hipotecarios eran ilegales, se han sucedido una gran cantidad de acontecimientos que han dibujado un mapa de España muy característico en lo que respecta a la protección del deudor. A continuación, te explicamos qué tiene de geográfica la cláusula suelo, y por qué el mapa de España ha quedado tan dividido.

Aplicación de la retroactividad a la sentencia del Tribunal Supremo

El elemento clave de esta situación es que muchos jueces, apoyándose en los antecedentes y la jurisprudencia sentada por el Tribunal Supremo, han empezado a sentenciar que las cláusulas suelo son abusivas. Sin embargo, la división surge porque algunos consideran que dicha sentencia tiene que tener carácter retroactivo, y otros no.

Así, en lugares como Madrid o Barcelona, el banco está obligado a devolver el dinero cobrado gracias a esa cláusula suelo, mientras que en Tarragona o Baleares, esto no sucede. En última instancia, esto depende de los jueces de cada lugar, aunque hay que señalar que, con tantos miles de millones de euros en juego, el Tribunal Supremo no se ha manifestado a favor de la retroactividad de las sentencias (de hecho, la doctrina del Tribunal Supremo aconseja que no se dé el carácter retroactivo).2600

Es por ello que, actualmente, en el tema de las cláusulas suelo, España se encuentra dividida entre aquellas zonas donde los jueces han determinado que las cláusulas suelo son nulas y, además, los deudores tienen derecho a recuperar el dinero pagado en virtud de dicha cláusula, y aquellas otras zonas donde, a pesar de que los jueces han determinado que las cláusulas suelo son nulas, la sentencia solo se aplica desde el momento de dictarla (por lo que los deudores no pueden recuperar su dinero).

En esta situación, han surgido diferentes movimientos y asociaciones de abogados que se han especializado en orientar a los consumidores en temas tales como en qué provincias pedir la nulidad de sus cláusulas suelo, o si deben pedir la nulidad y la retroactividad al mismo tiempo o por separado.

Para bien o para mal, no obstante, parece que la justicia está actuando en favor de los consumidores, aunque algunas provincias lo hagan con más ahínco que otras. Y es que, desde que en 2013 el Tribunal Supremo considerara nulas las cláusulas suelo, los contratos hipotecarios firmados se han visto gravemente afectados, para bien de los consumidores y para mal de los bancos.